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Present llunyà

Beotas

“Porque hemos cruzado el río y el viento sólo ofrece un remolino entumecido de frío y nos hemos adaptado mansamente, sin esperar ya nada más que lo que nos ha sido dado, sin preguntar cómo es que llegamos a este lugar, no nos importa que nada haya resultado cómo esperábamos. No hay manera de dispersar la niebla en la que vivimos, no hay manera de saber que hemos aguantado un día más. La silenciosa nieve del pensamiento se derrite antes de que pueda cuajar. Nadie tiene idea de dónde estamos. Las puertas a ninguna parte se multiplican y el presente queda tan lejos, tan profundamente lejos.”

(Mark Strand, l’admirat i permanentment recordat Strand, poema en prosa Hunde tu rostro en tus manos, del llibre Casi invisible, Visor Libros, 2012. Traducció de Julio Trujillo. El color, les cometes i la cursiva no són seves, com és d’esperar: són gosadia, un pèl irresponsable, del blog. El poema original, en l’idioma del Brexit, aquí)

Pintura: Pepa Beotas, de l’etapa Pals i edificis buits. Obra de surrealisme fi (quina gran adjectivació): “Aquesta pintura ens recorda a un cert surrealisme, a una certa relectura, mitjançant paisatges que semblen impossibles, de la realitat a través dels nostres filtres propis. Aquesta pintura representa un viatge profund cap a una subjectivitat radical i molt valenta, però sense tota la imatgeria estripada que acostumava a acompanyar els pintors surrealistes històrics. Aquí, Freud, gairebé no hi és, o es troba camuflat entre els arbustos” (Òscar Rocabert, a L’Actual)

Anuncis

Sóc un lloc

lassen

“(…) Soy un lugar, un lugar donde se reúnen las
cosas y luego se separan volando. Mira cómo desaparecen
los campos, mira las lejanas colinas, mira la noche, la noche
fragante, aterciopelada, que ha empezado a llegar, aunque
el sol siga en la puerta”

(Mark Strand, passatge retallat del poema From a lost diary, del llibre The Continuous life, Colección Visor de Poesía. Traducció de Dámaso López García. Poema original, complet, sense res que la traducció faci perdre -o guanyar?- aquí)

Imatge: Inês Saldanha, Califòrnia, 2016.

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També és un lloc -un lloc on es reuneixen les notes i després es dispersen vers la nit fragant, de vellut-, aquesta composició de Tortoise:

 

Un vel

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“Tell me, you people out there, what is poetry anyway?
——————Can anyone die without even a little?”

(Mark Strand, retall interessat del poema The Great Poet Returns, del llibre Blizzard of one / Imatge: Man Ray, The Veil, 1930)

Un vel -potser-, la poesia.

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I, aquí, un esbós d’escenificació poètica sense vels, tirant pel dret i amb teló de fons vermell, a Burjassot (País Valencià), una agradable vesprada d’abril i amb un parell d’acompanyants de luju, l’Adrià Estarriola a l’arquet i en Carles Jove als arpegis (vídeo de Laura Robles):

 

Deliri

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“No soy capaz de recordar cuándo empezó. Las luces eran tenues. Cruzábamos por el piso de madera barnizada con incrustaciones de mármol, por aguas poco profundas, por polvo de nieve, por figuras desvanecidas de luz declinante. No recuerdo bien, pero creo que estabas allí -quienquiera que fueras-, conmigo a veces, a veces mirando. Las formas se unían y se separaban. El vestíbulo del salón de baile parecía interminable y una voz -quizás era la tuya- decía que nunca llegaríamos.”

(fragment en prosa del poema El vals del delirio, de Mark Strand, del llibre Tormenta de uno, Colección Visor de Poesía. Traducció de Dámaso López García. Poema sense amputacions, sencer, llargarut com ell sol i en versió original aquí! / Pintura: Study of Mondrian dancing, de Susan Rothenberg, 1983)

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Sempre s’hi torna -sempre hi torno- a Mark Strand. Encara que una veu digui que no hi arribarem, allà on sigui que haguem d’arribar.

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Banda sonora imprescindible per aquesta entrada (una mica de silenci, si us plau, sona The Album Leaf):

El triomf de l’infinit

Jupiter (Europa)

Me levanté en la noche y fui hasta el final del pasillo. Sobre la puerta, en grandes letras, decía: “Esta es la otra vida. Entre por favor”. Abrí la puerta. Del otro lado de la habitación un hombre con barba que llevaba un traje color verde pálido se volvió hacia mí y me dijo: “Préparate, vamos a tomar el camino más largo”. “Ahora voy a despertarme”, pensé, pero estaba equivocado. Comenzamos nuestro viaje sobre la tundra dorada y sus retazos de hielo. Luego no había nada en millas a la redonda, y lo único que podía escuchar era mi corazón latiendo y latiendo, tan fuerte que creí que me volvería a morir de nuevo.

Mark Strand, El triunfo del infinito, a Casi invisible, traducció de Julio Trujillo. Mark (1934 – 2014), bon viatge sobre la tundra daurada. Gràcies pels “meravellosos misteris” del teu món poètic.

(Imatge del satèl·lit Europa, lluna gèlida del planeta Júpiter, extreta de Ca la NASA)

Castells de vidre

“Abandoné los campos soleados de mi vida diaria y descendí al interior de la montaña hueca, y allí descubrí, en toda su gélida gloria, el castillo de cristal de mi otra vida. Podía ver a través de él, y más allá. ¿Pero de qué me servía? Era perfecto, irreducible y sin valor alguno salvo por el hecho de que existía”

(Mark Strand, Érase una vez una fría mañana de noviembre, dins Casi invisible)

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Imatge: Fragment de l’obra de Carles Piera exposada al Drap-Art 2013, al CCCB. (Foto: Puig)

El triunfo del infinito

“Ahora voy a despertarme”, pensé, pero estaba equivocado. Comenzamos nuestro viaje sobre la tundra dorada y sus retazos de hielo. Luego no había nada en millas a la redonda, y lo único que podía escuchar era mi corazón latiendo y latiendo, tan fuerte que creí que me volvería a morir de nuevo.

(Mark Strand, Casi invisible)