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Present llunyà

Beotas

“Porque hemos cruzado el río y el viento sólo ofrece un remolino entumecido de frío y nos hemos adaptado mansamente, sin esperar ya nada más que lo que nos ha sido dado, sin preguntar cómo es que llegamos a este lugar, no nos importa que nada haya resultado cómo esperábamos. No hay manera de dispersar la niebla en la que vivimos, no hay manera de saber que hemos aguantado un día más. La silenciosa nieve del pensamiento se derrite antes de que pueda cuajar. Nadie tiene idea de dónde estamos. Las puertas a ninguna parte se multiplican y el presente queda tan lejos, tan profundamente lejos.”

(Mark Strand, l’admirat i permanentment recordat Strand, poema en prosa Hunde tu rostro en tus manos, del llibre Casi invisible, Visor Libros, 2012. Traducció de Julio Trujillo. El color, les cometes i la cursiva no són seves, com és d’esperar: són gosadia, un pèl irresponsable, del blog. El poema original, en l’idioma del Brexit, aquí)

Pintura: Pepa Beotas, de l’etapa Pals i edificis buits. Obra de surrealisme fi (quina gran adjectivació): “Aquesta pintura ens recorda a un cert surrealisme, a una certa relectura, mitjançant paisatges que semblen impossibles, de la realitat a través dels nostres filtres propis. Aquesta pintura representa un viatge profund cap a una subjectivitat radical i molt valenta, però sense tota la imatgeria estripada que acostumava a acompanyar els pintors surrealistes històrics. Aquí, Freud, gairebé no hi és, o es troba camuflat entre els arbustos” (Òscar Rocabert, a L’Actual)

El triomf de l’infinit

Jupiter (Europa)

Me levanté en la noche y fui hasta el final del pasillo. Sobre la puerta, en grandes letras, decía: “Esta es la otra vida. Entre por favor”. Abrí la puerta. Del otro lado de la habitación un hombre con barba que llevaba un traje color verde pálido se volvió hacia mí y me dijo: “Préparate, vamos a tomar el camino más largo”. “Ahora voy a despertarme”, pensé, pero estaba equivocado. Comenzamos nuestro viaje sobre la tundra dorada y sus retazos de hielo. Luego no había nada en millas a la redonda, y lo único que podía escuchar era mi corazón latiendo y latiendo, tan fuerte que creí que me volvería a morir de nuevo.

Mark Strand, El triunfo del infinito, a Casi invisible, traducció de Julio Trujillo. Mark (1934 – 2014), bon viatge sobre la tundra daurada. Gràcies pels “meravellosos misteris” del teu món poètic.

(Imatge del satèl·lit Europa, lluna gèlida del planeta Júpiter, extreta de Ca la NASA)